PERSONAJES:
- ELENA, 32 años, lleva un cuaderno gastado
- MARCOS, 35 años, teclea furiosamente en su teléfono
ESCENA: Sala de espera de un hospital. Dos sillas. Elena está sentada, escribiendo lentamente en un cuaderno con letra cuidadosa. Marcos entra como una tormenta, se sienta, saca el teléfono y comienza a teclear frenéticamente.
MARCOS: (Sin levantar la vista) ¿Cuánto llevas aquí?
ELENA: (Sigue escribiendo) Tres horas.
MARCOS: ¿Tres horas haciendo qué?
ELENA: Esto. (Señala el cuaderno sin dejar de escribir)
MARCOS: (Por primera vez mira) ¿Escribes cartas?
ELENA: Observaciones.
MARCOS: ¿De qué?
ELENA: De todo. La enfermera se ha cambiado los zapatos dos veces. El hombre del traje azul ha leído la misma página durante veinte minutos. Tú has tecleado cuatrocientas palabras desde que entraste.
MARCOS: (Para de teclear) ¿Me has estado contando?
ELENA: No. Lo sé por el ritmo. (Pausa) ¿Qué escribes tú?
MARCOS: Un guion. Tengo que terminarlo antes de que salga mi madre de cirugía o se me va la inspiración.
ELENA: ¿Cuánto llevas?
MARCOS: Doce horas seguidas. No he dormido. No he comido. Cuando empiezo algo así no puedo parar hasta terminarlo. Es mi forma de correr.
ELENA: ¿Correr?
MARCOS: Mi escribetón. Siete días a full, sin parar. Como un sprint. (Continúa escribiendo) ¿Y tú?
ELENA: (Continúa escribiendo) Yo empecé este cuaderno hace cuatro años.
MARCOS: ¿El mismo?
ELENA: El mismo proyecto. Una página cada día. Sin falta. Llueva o truene. Mi propio escribetón, pero de distancia larga.
MARCOS: (Deja el teléfono) ¿Cuatro años del mismo escribetón?
ELENA: Cuatro años de todo diferente. (Lee de una página anterior) “Día 1.247: La panadera ha dejado de sonreír cuando llega el cartero. Ayer vi que rompió una carta sin abrirla.”
Marcos se acerca a mirar el cuaderno
MARCOS: Tienes razón. Escribes como respiras.
ELENA: Tú escribes como corres.
MARCOS: ¿Eso es bueno o malo?
ELENA: Diferente. (Cierra el cuaderno) ¿Puedo preguntarte algo sobre tu guion?
MARCOS: Claro.
ELENA: ¿De qué trata?
MARCOS: (Sonríe por primera vez) De una mujer que lleva años escribiendo la misma historia. Y de un hombre que la descubre en una sala de espera.
Elena lo mira fijamente. Pausa larga.
ELENA: Qué casualidad.
MARCOS: Sí. Qué casualidad.
Se quedan en silencio. Elena abre el cuaderno, escribe una línea y se lo enseña a Marcos
ELENA: “Día 1.461: Hoy conocí a alguien que escribe como yo, pero distinto.”
Marcos lee, sonríe, y añade una línea debajo con su letra irregular
MARCOS: “Hoy terminé un guion que no sabía que estaba escribiendo.”
Elena cierra el cuaderno.
ELENA: Hay dos ritmos para llegar al mismo lugar.
MARCOS: La urgencia…
ELENA: Y la constancia.
Una enfermera aparece en el umbral
ENFERMERA: ¿Familiares de la señora Jiménez?
Ambos se levantan al mismo tiempo
ELENA y MARCOS: (Al unísono) Aquí.
Se miran, se sonríen
ELENA: Hermanos.
MARCOS: Hermanos.
Salen juntos siguiendo a la enfermera
[Fin del acto]